
2 Ago, 2026
EL TEJIDO DE LA DUALIDAD
Al igual que en un telar manual, en la existencia terrestre hay hilos verticales (el cielo, el espíritu, lo inmutable) e hilos horizontales (la tierra, la materia, lo que cambia). Juntos forman el tejido de la vida, el tejido de la Dualidad.
"Nuestros abuelos no buscaban eliminar la sombra, buscaban integrarla. Porque sabían que un árbol sin sombra es un árbol que no tiene cuerpo, y un alma sin oscuridad es un alma que aún no ha aprendido a descansar".
Para los ancestros, la polaridad no era un dilema moral (bueno vs. malo), sino una dinámica de poder necesaria para que la vida exista. En la cosmogonía de los pueblos antiguos, la unidad original se divide para poder conocerse a sí misma.
Nuestros ancestros, en su sabiduría de existencia, miraban la dualidad como una fuente para la virtud, así nos encontramos con:
1. La Reciprocidad Sagrada (El Ayni y la Dualidad): En las tradiciones andinas y mesoamericanas, la dualidad es la base de la reciprocidad. No puedes tener una montaña sin un valle, ni una exhalación sin una inhalación.
La Visión: Los opuestos no se pelean, se alimentan. El sol (energía activa/masculina) fecunda a la tierra (energía receptora/femenina).
La Lección: Si rechazamos una polaridad (por ejemplo, el dolor o la oscuridad), detenemos el flujo de la vida. Para los ancestros, la enfermedad era a menudo el resultado de que uno de los dos polos se volviera demasiado "pesado" y rompiera el equilibrio del tejido.
2. El Concepto del "Tercer Espacio" (Nepantla): Había un concepto muy hermoso en la tradición náhuatl llamado Nepantla, que significa "estar en el medio".
Los ancestros creían que la verdadera sabiduría no estaba en ser "puramente luz", sino en sostener la tensión entre los dos polos.
El chamán o el abuelo sabio es aquel que puede caminar en el mundo de los vivos y el de los muertos al mismo tiempo. Ese punto medio es donde ocurre la magia y el rezo.
3. El Tiempo Circular y los Ciclos de Polaridad: En la mentalidad actual, el tiempo es una línea. Para los ancestros, el tiempo es un tejido que gira, es circular.
El Día y la Noche: No son momentos separados, son los párpados de la divinidad.
La Vida y la Muerte: Son dos caras de la misma moneda. Los ancestros no veían la muerte como el fin, sino como la polaridad necesaria para que la vida se renueve (el abono para la semilla), la oportunidad del renacimiento.
Es verdaderamente el tejido de la dualidad, el que manifiesta el telar de nuestra Magia
Ancestral.
Ylse Lemus
Jueves 12 de marzo de 2026.